jueves, 8 de mayo de 2014

Bilingüismo y diglosia.

En España se hablan cuatro lenguas: castellano, catalán, gallego y vasco lo que determina que ciertas zonas de la Península sean bilingües.
Según la Real Academia de la lengua española el bilingüismo es definido como el uso que hacemos habitualmente de dos lenguas en una misma región o por una misma persona; por lo que podemos decir que España en muchas zonas de su territorio es bilingüista puesto que con el castellano conviven otras lenguas como el catalán, el vasco y el gallego.
 No confundas el bilingüismo con la diglosia, ya que hablamos de bilingüismo cuando dos lenguas conviven en situación de igualdad, mientras que hay diglosia si una lengua es considerada como superior y otra se encuentra en situación social de inferioridad.

Diglosia es un término, acuñado por Ferguson y desarrollado por autores como Fishman o Myers-Scotton, que hace referencia a las relaciones sociales entre dos lenguas. Si abordamos el contacto de lenguas desde una perspectiva individual, hablamos de bilingüismo (‘capacidad de una persona para usar, al mismo nivel, dos lenguas’), mientras que si adoptamos una perspectiva social, hablamos de diglosia (‘relaciones entre lenguas, donde una funciona como variante fuerte y otra como variante débil, dependiendo de los contextos de uso’).
Es en la convivencia de dichas lenguas donde surge o puede surgir la diglosia pues mientras que una lengua goza de más prestigio social y político la otra se ve desprestigiada y dominada por la lengua que la sociedad ha impuesto directa o indirectamente como principal.


Se puede encontrar en países como España diversos ejemplos de diglosia. Un caso histórico es el de la posición subordinada que tradicionalmente mantenía el gallego respecto del castellano en Galicia. Esto se vio corregido a raíz del reconocimiento oficial del primero en el Estatuto de Autonomía de Galicia. 
En el continente americano son también frecuentes las situaciones de diglosia en que participa el español. A pesar de los avances en el reconocimiento de las lenguas nativas americanas, el español mantiene por lo general una posición de ventaja allí donde convive con ellas. Un investigador alemán que acudió a Bolivia a estudiar el contacto del español y el quechua se percató de personas que niegan conocer el quechua, pero que lo hablaban cuando creen que no se les escucha. El motivo estaba en el diferente prestigio que creían que les confería ante aquel señor alemán el ser hablantes de lo uno o de lo otro. Pero no siempre el español sale favorecido en sus encuentros con otras lenguas. En Estados Unidos la balanza se inclina claramente a favor del inglés aun cuando hay gran cantidad de personas hispanohablantes.

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