jueves, 15 de octubre de 2015

La literatura española del siglo XVIII


Dentro de la creación literaria del siglo XVIII se distinguen dos etapas principales.
Son dos tendencias literarias enfrentadas que conviven en la primera mitad del siglo: Barroquismo y antibarroquismo
El barroquismo literario de los continuadores del Barroco del siglo XVII , es una literatura estereotipada, de expresión retórica y recargada, que repite una y otra vez las mismas formas y contenidos.

Los autores en contra de esta literatura decadente que era la postura oficial de la Academia con Feijoo e Isla como figuras.

Neoclasicismo y prerromanticismo
El movimiento neoclásico se caracteriza

En el teatro, por la adopción a ultranza de la regla clásica de las tres unidades (acción, lugar y tiempo); por la proscripción de todo lo imaginativo, fantástico y misterioso; por una separación artificial entre lo trágico y lo cómico; por la finalidad didáctica (enseñar deleitando). Destaca Leandro Fernández de Moratín en prosa y verso. Su estilo es llano y natural, pretende aleccionar y entretener al espectador por medio de los personajes. Aparecen personajes diversos (burgueses y criados). Ejemplo: "El sí de las niñas".  Carácter satírico de obras como La comedia nueva o El café, etc. en las que se critica a los malos autores dramáticos que no seguían las líneas neoclásicas. Ridiculizan vicios y errores de la sociedad del momento.Triunfa la razón y el buen juicio.  Refleja situaciones cotidianas de la sociedad del momento. finalidad

En la poesía se adoptan temas pastoriles, filosóficos o didácticos. Nada que deje traslucir intimidad. El racionalismo de los ilustrados hace que la poesía no sea considerada uno de los géneros principales. Predomina una poesía moral y educativa de carácter pirático y utilitario.
El genero más característico es el de la fábula, pieza en verso que narra, con propósito moral, una historia protagonizada por animales. Sus representantes fueron Tomas de Iriarte y Félix María de Samaniego.

En la prosa, la crítica se convierte en una de las grandes armas de los reformistas ilustrados. Se aplicó a todos los órdenes de la vida social y a la literatura. Se cultiva, sobre todo, el ensayo, de carácter didáctico. Lo propician el racionalismo imperante, la actitud crítica ante la realidad, el interés por el saber y el propósito marcadamente educativo y moralizador.
Los autores neoclásicos siguen los ideales estéticos y las normas literarias del movimiento neoclásico francés. 

En esta época se distinguen dos escuelas literarias: la escuela madrileña (Fernández de Moratín) y la escuela salmantina, a la que pertenecen Jovellanos y Cadalso, prosista y poeta andaluz, famoso por sus Cartas Marruecas.

El Prerromanticismo se produce en la última década del siglo XVIII. Sin abandonar las ideas reformistas de la ilustración, supone una reacción contra la estética neoclásica con la que convivió muchos años. Se opone al neoclasicismo en los siguientes rasgos.

 - Afirma el predominio del sentimiento frente a la razón; los escritores expresan su intimidad, exaltando sus tristezas, sus dolores, sus melancolías. 

- Se muestra receloso ante las “reglas”, aunque muchos prerrománticos las aceptan. 

- Frente a la naturaleza “arreglada” y tranquila de los neoclásicos, prefiere espectáculos chocantes y hasta horrendos (tormentas, escenas nocturnas y sepulcrales, apariciones fantasmagóricas) 

El Prerromanticismo se manifiesta ya en algunas obras de Jovellanos – El delincuente honrado – o de Cadalso – Noches lúgubres -, pero donde se muestra de manera más evidente es en la poesía (Nicasio Álvarez Cienfuegos, José Mª Blanco White y Alberto Lista).

                                    


                




Literatura del Neoclasicismo, Ilustración, Enciclopedia, siglo XVIII
                                           

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